EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (2)

Segunda entrega de El Prado Florido en el Norte de España donde vemos la implantación y los criterios funcionales de selección de especies.

Prado del norte comenzando a espigar con flores de centaurea
Prado comenzando a espigar con flores moradas de Centaurea

TÉCNICAS DE IMPLANTACIÓN

El prado florido del norte puede ser creado de dos maneras distintas. Esto dependerá de que el terreno albergue una superficie de hierba establecida o que sea de nueva implantación.

Si partimos de una superficie de hierba establecida, es decir: un césped más o menos cuidado (como fue nuestro caso), ya tenemos hecha una parte del trabajo, pero es probable que algunas gramíneas no sean las más adecuadas por su altura o el tamaño de su hoja. Además, seguramente falten por introducir las especies de flor – tanto bulbosas como herbáceas – necesarias para aumentar la diversidad, la duración y el interés de las floraciones.

Si el prado florido es de nueva creación lo sembraremos de forma similar al césped, con la única diferencia de que la mezcla de semillas se compondrá de gramíneas, anuales y vivaces de flor. Actualmente existen en el mercado mezclas comerciales adaptadas a cada clima, aunque también se pueden crear ex profeso tras analizar las especies más idóneas para el lugar o aquellas existentes en los prados de los alrededores.

SELECCIÓN DE ESPECIES: CRITERIOS FUNCIONALES

Esta selección de especies se basa en lo observado realmente sobre el terreno y sirve tanto para la introducción de especies en el prado, como para la creación de un prado florido completamente nuevo.

La selección de especies debe tener en cuenta, ante todo, criterios funcionales como son su adaptación al clima, al suelo, a la competencia de las gramíneas y, muy importante, al régimen de siegas del prado. Si las plantas que introduzcamos no cumplen esas condiciones no van a poder prosperar y florecer adecuadamente.

ADAPTACIÓN AL CLIMA Y SUELO

También tendremos que tener en cuenta las características microclimáticas y de suelo del lugar. Es fácil encontrarnos en un mismo prado en el norte con zonas más soleadas, más húmedas o con un terreno más permeable que el resto. Lo que nos puede permitir incluir más diversidad de plantas en función de su adaptación.

Nosotros en ningún momento consideramos la posibilidad de añadir enmiendas al terreno por su coste y falta de eficacia a largo plazo. Es mucho más barato y sostenible adaptarse a las condiciones naturales del suelo.

CLIMA

La adaptación al clima nos obliga  a utilizar plantas provenientes de climas similares al de la cornisa cantábrica o presentes en zonas húmedas de entornos más secos.  Así , por ejemplo, gran parte de las especies de azafrán ( género Crocus) que se utilizan en jardinería (*) provienen  del entorno mediterráneo, forman parte de formaciones vegetales que necesitan mucha menos agua que aquellas dominadas por gramíneas y , por tanto, están bien adaptadas para su uso en rocallas, jardines alpinos, etc.. pero no tanto en el prado. 

Nosotros llegamos a la conclusión de que podremos utilizar muy pocas especies provenientes de esas regiones secas en nuestro prado. Lo que no quiere decir que esas mismas especies no vayan bien en otras zonas del mismo jardín. Por ejemplo, el Crocus tommasinianus no ha perdurado entre nuestra hierba, mientras que ha crecido y se ha multiplicado bien bajo árboles y arbustos de hoja caduca que son entornos más secos y similares a su  hábitat original.

SUELO

Como todos sabemos, los terrenos más sueltos o en pendiente retienen menos la humedad que los suelos fuertes, llanos o en vaguadas por lo que podremos variar la composición de nuestro prado florido en función de esas circunstancias.

Deberemos conocer pues las características físicas de nuestro terreno como son su textura y su permeabilidad. Existen pruebas muy sencillas que puede realizar cualquiera para hacerse una idea bastante acertada de ellas . También hay que tener en cuenta que, si la parcela es grande, esas características pueden variar mucho dentro de la misma

Por supuesto, si nuestro suelo tiene un pH muy alto o muy bajo tendremos que seleccionar cuidadosamente las especies. En nuestro caso, como el suelo de nuestro prado tiene un pH ligeramente ácido, este no ha sido un factor limitante.

Prado del norte en Mayo
Las gramíneas dominan los prados del Norte.

ADAPTACIÓN A LA COMPETENCIA DE LAS GRAMÍNEAS

Las gramíneas presentes en los prados del norte son, en su mayoría, plantas perennes estoloníferas o rizomatosas muy invasoras que tienen una gran capacidad de recubrimiento del terreno. Además, muchas de estas especies emiten sustancias alelopáticas, es decir: liberan sustancias que inhiben la germinación de las semillas o el desarrollo de otras plantas. Sólo las especies resistentes a las gramíneas serán capaces de sobrevivir y multiplicarse en nuestro prado. 

Por ejemplo, en el caso de los azafranes del punto anterior, la presencia de las poáceas en su zona original es escasa y poco dominante, por lo que esas  y otras plantas de su entorno, son poco capaces de aguantar o adaptarse a la tremenda competencia del pasto cantábrico.

Sin embargo, las gramíneas son apreciadas porque, además de formar el tapiz permanente y asegurarnos verdor durante el año, tienen otras características que les otorgan gran valor ornamental: Se mueven con el viento cuando están altas, sus espigas captan muy bien los diferentes matices de la luz y hasta son capaces de condensar la niebla. Sin embargo, estas características están limitadas porque como el espigado se da al final de la primavera,  la abundancia de lluvias tumba las plantas y puede complicar algo la siega del prado.

Por tanto, las especies de herbáceas y bulbosas cuya introducción es más segura son las plantas autóctonas presentes en los prados de los alrededores o aquellas que conviven en sus habitats originales con otras gramíneas.

(*) Muchas de las bulbosas que citaremos, al ser poco conocidas y no cultivarse generalmente en nuestros jardines, son difíciles de encontrar en los viveros o en los garden center, por lo que es necesario comprarlas en tiendas especializadas como la Tienda Botánica del Jardín Botánico Atlántico de Gijón, proveedores extranjeros ( Eurobulb, Raziel, etc..) o acudir a las listas de intercambio y multiplicarlas.

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