EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (6)

EJEMPLO DE TRANSFORMACIÓN DE UN CÉSPED EN PRADO FLORIDO

El prado florido está situado en un jardín a las afueras de Oviedo a una altitud de unos 285 m.s.n.m. Disfruta del clima atlántico, caen unos 960 mm/m2 de precipitación media anual y esta en la zona 9 USDA . Se encuentra en una ladera que mira al sur y tiene un 2,5% de pendiente hacia el sureste .

El terreno pasó por diferentes usos: huerta, prado de diente y por último césped (20 siegas/año) hasta comenzar su conversión en el prado florido actual.

Margaritones en el prado ( Julio del 2014)
Margaritones en el prado
Julio 2014

El suelo tiene un horizonte superficial potente (50 cm. de profundidad) compuesto por tierra vegetal con alto contenido en materia orgánica sobre una capa arcilloarenosa permeable. La zona alta es más seca y soleada, en general, que la zona baja, debido a la presencia de construcciones en esta última que sombrean el terreno. Sus dimensiones medias son 28 m. de largo por 18 m. de ancho. Tiene varios árboles y arbustos jóvenes plantados en las zonas perimetrales: abedules, caqui, nashy, perales, nogales americanos, pino, loros, magnolia de hoja caduca, lilos, .. que dejan un espacio central amplio y vacío. Varios caminos de hierba segada cruzan el prado.

Caminos segados en el prado alto.
Caminos segados en el prado florido
Julio 2014

En el año 2014, comenzamos la transformación de césped en prado florido mediante el cambio del régimen de siegas – pasamos de 20 siegas a 3 cortes anuales- y la introducción de especies nuevas.

Prado con flores original . Julio 2014
Aspecto general del prado antes de la siega de verano
de julio 2014 y antes de comenzar la introducción de nuevas especies.

RESULTADOS

NATURALIZACIÓN DE BULBOS

La naturalización de bulbos en hierba se esta llevando a cabo desde el primer otoño en campañas sucesivas de plantación. Hasta ahora se han plantado alrededor de 1.200 uds. de bulbos pertenecientes a unas 38 especies y variedades distintas de plantas. Inicialmente plantamos poca cantidad de ejemplares de cada una de ellas hasta comprobar su viabilidad. Desde hace un par de años , además de probar especies nuevas, vamos incrementado el número de ejemplares de las mejor adaptadas.

COMPORTAMIENTO

Hemos dividido esas especies en 5 clases según su comportamiento o resultado en el prado florido al cabo de estos años:

  1. Especies que han fracasado y desaparecido completamente tras florecer la primavera siguiente a su plantación: Crocus tommasianus, Galanthus nivalis, Colchicum autumnale, Colchicum hib. y Camassia quamash.
  2. Especies que florecen de forma muy irregular o no lo hacen todos los años: Tulipa sylvestris, Gladiolus communis sb. byzantinus y Narcissus poeticus var. recurvus.
  3. Especies que florecen año tras año aunque por ahora no se han apreciado signos de multiplicación o sólo en algunos ejemplares: Fritillaria meleagris, Ornithogalum umbellatum, Ophrys apifera, Hyacinthoides sp. ( 1), Crocus vernus…
  4. Especies con signos claros de multiplicación: especies autóctonas de Narcissus e híbridos derivados del Narcissus triandrus (N. Thalia), Camassia leitchlinii caerulea, Orchis mascula, Crocus serotinus, Crocus speciosus, Leucojum aestivum, Dactylorhiza elata, Asphodelus albus,
  5. Especies naturalizadas con éxito , pero no adecuadas : es el caso de la Bletilla striata, orquídea terrestre de procedencia asiática, cuyas floración y vegetación  tardías son incompatible con el momento de la primera siega del prado. Este error nos obligó a su trasplante y cultivo en zonas sin hierba.

Vemos pues que las especies autóctonas o  las más adaptadas a la humedad son las que mejor resultado están dando y aquellas procedentes de sitios más áridos sobreviven , pero no dan tan buen resultado, aún siendo plantadas en las zonas altas y más secas.

LAS LISTAS DE PLANTAS FUNCIONAN A MEDIAS

Unas cuantas plantas que han desaparecido o no han “funcionado” bien aparecen en las listas de plantas recomendadas para naturalizar en hierba (1) , de lo que se puede deducir que las características microclimáticas, edáficas, etc.. de cada sitio son determinantes para el éxito de la naturalización.

Así, por ejemplo, la desaparecida Camassia quamash procede de zonas de Norteamérica que tienen gran humedad durante su época de crecimiento, pero disfruta de veranos muchos más secos que los asturianos. Además, en su región de origen no tiene que convivir con  gramíneas tan altas o plantas competidoras como las de aquí . Quizás habría que añadir que es comestible, por lo que también es probable que sus bulbos hayan sido devorados por los roedores.

MARRAS

En cualquier caso, hay que contar con un porcentaje de marras debido a las condiciones del sitio, las condiciones de los bulbos, su mayor o menor facilidad para enraizar, la ejecución de la propia plantación, la presencia de roedores o insectos parásitos, etc..

Algunas de las especies tóxicas o poco apetecidas por los roedores de vida subterránea que hemos plantado son: Allium sp., Fritillaria sp., Galanthus sp., Hyacinthoides sp., Iris sp., Leucojum sp., Narcissus sp., Ornithogallum umbellatum y Scilla sp.,

Como siempre, es importante conseguir un material vegetal que esté en las mejores condiciones posibles.

Nuestra experiencia demuestra que es necesario acostumbrarse a probar con «espíritu jardinero» diferentes especies y localizaciones , hasta dar con la combinación más satisfactoria, sabiendo que habrá algunos intentos fallidos.

INFLUENCIA DE LA METEOROLOGÍA

La  meteorología influye mucho en la floración de cada temporada, ya que el desarrollo de los bulbos y otras plantas herbáceas se ve afectado por las condiciones meteorológicas presentes durante su período de crecimiento actual o pasado. Por ejemplo, el jardinero inglés Chrystopher LLoyd advierte en su libro » The well tempered garden« que el aumento o disminución de la floración de los narcisos depende de la cantidad de lluvia caída durante la primavera del año anterior.

SIEMBRAS DE ANUALES

Hemos sembrado dos especies anuales: amapolas silvestres (Papaver rhoeas) y pollitos (Rhinanthus minor).

La siembra de amapolas fracasó  en su mayor parte. Esto seguramente se haya debido a que sus semillas necesitan un terreno suelto o cultivado para su germinación.

Por contra, la siembra de pollitos (Rhinanthus minor ) dio buenos resultados. Esta planta autóctona anual es una hemiparásita de las gramíneas por lo que, además de aportar una floración singular y llamativa, reduce el vigor de la hierba  y su capacidad de competencia. Por ello se utiliza como ayuda para aumentar la diversidad vegetal de los prados floridos. Ya el primer año tras la siembra pudimos comprobar que la densidad y tamaño de las gramíneas era menor en las zonas donde era más abundante.

La intención es seguir aportando semilla año tras año hasta conseguir un debilitamiento uniforme de las gramíneas en todo el prado.

El método de introducción ha consistido en recoger semilla en prados cercanos y  esparcirla a voleo antes de la primera siega, de forma que la propia hierba segada tapa la simiente durante el tiempo en que se deja secando sobre la superficie del terreno.

SIEMBRAS DE VIVACES

Especies de plantas herbáceas vivaces ya existentes en el prado que hemos comenzado a sembrar para aumentar su presencia son: el Trébol rojo (Trifolium pratense), el margaritón (Leucanthemum vulgare) y la cuajaleche (Galium verum). Las semillas utilizadas proceden de plantas de la zona, excepto las de Trifolium pratense que son de una variedad comercial. Los resultados empiezan a verse tímidamente y confiamos en que, una vez establecidas las plantitas procedentes de semillas, éstas empiecen a expandirse por medios vegetativos ya que las tres plantas emiten estolones.

Además de las siembras a voleo antes de la siega, también utilizamos la técnica de siembra a golpes aprovechando los hoyos de plantación de las plantas bulbosas.

OTROS DATOS

Otros datos que resultan interesantes para analizar los resultados son los siguientes:

  • La duración de los períodos con flor en nuestro prado florido supera los 8 meses, ya que contamos con las floraciones de
    • Plantas bulbosas de invierno/primavera ( 4,5 meses)
    • Plantas bulbosas otoñales ( 2 meses)
    • Plantas vivaces desde el final de la floración de las bulbosas de primavera hasta la siega de verano ( de 1,5 a 2 meses)
  • El solapamiento de floraciones es completo durante esos períodos y aún se puede mejorar si incrementamos el número de especies o variedades.
  • El tiempo y coste de mantenimiento se reducen a la mitad, ya que se pasa de un mínimo de 25 h/año de trabajo con tractor segador, en el caso de las 20 siegas, a unas 12h/año, en el caso de los 3 cortes (8h+2h+2h).
  • El ahorro económico en el mantenimiento compensa con creces el coste de introducción de nuevas especies en el prado florido
  • La vida animal ha aumentado mucho. Se aprecia el incremento de insectos polinizadores de todo tipo ( lepidópteros, dípteros, himenópteros, etc…) , así como el de aves.

CONCLUSIÓN

Creemos que nuestra experiencia demuestra que merece la pena acometer la creación de un prado florido en cualquier jardín de nuestra zona. Ya que, como decíamos en el primer capítulo, hemos comprobado que es mejor para el medio ambiente, que se mantiene con poco trabajo, que es mucho más ornamental que el césped y que, además, sale mucho más económico.

(1) Nota: Las dos especies de jacinto de los bosques ( Hyacinthoides sp.) introducidas en el prado se han multiplicado vigorosamente en zonas de sotobosque del jardín.  
(2) Nota: Lista de la Royal Horticultural Society inglesa de bulbos para naturalizar en hierba: https://www.rhs.org.uk/advice/profile?pid=150   

Entregas anteriores de esta serie:

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (1)

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (2)

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (3)

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (4)

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (5)

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (5)

INTRODUCCIÓN DE ESPECIES

Las especies a utilizar en nuestro prado florido – que cumplen las condiciones expuestas en el apartado de selección de especies – pueden ser autóctonas o introducidas. Además, podemos clasificarlas de forma “jardinera” en plantas bulbosas, plantas herbáceas vivaces, bianuales, anuales y gramíneas.

ESPECIES FÁCILMENTE NATURALIZABLES

Como dije anteriormente, utilizamos especies fácilmente naturalizables en hierba. Estas son aquellas plantas bulbosas o herbáceas que, una vez plantadas en el prado, permanecen en el mismo lugar durante varios años sin que tengamos que hacer más trabajos para que pervivan y florezcan.

Consideraremos que una planta introducida está completamente naturalizada cuando comprobemos que:

  • Aumenta el número de flores o brotes por planta. Ocurre por multiplicación vegetativa y es común en plantas bulbosas de los géneros Narcissus, Leucojum, Camassias, Iris, …  
  • Aumenta el número de plantas presentes. Esto puede ocurrir bien por dispersión y germinación natural de las semillas (anuales y herbáceas), bien por expansión vegetativa mediante rizomas y estolones ( Crocus nudiflorus, Leucanthemum vulgare, Achillea millefolium, etc..). Estas plantas estoloníferas colonizan el terreno rápidamente y tienden a ser invasivas.

ESPECIES A SEMBRAR

Normalmente tendremos que sembrar las nuevas plantas anuales, gramíneas y algunas vivaces que queramos incorporar.

Aquellas plantas obtenidas mediante la siembra en semillero – semillas recolectadas o compradas – podremos pasarlas a tierra en el momento en que estén suficientemente enraizadas y el tamaño de la plántula lo permita; a ser posible esto lo haremos en vegetación con tiempo húmedo.

En cualquier caso, la forma más segura de introducción de las vivaces es mediante plantitas en cepellón o contenedor.

BANCO DE SEMILLAS

Si el prado florido es de nueva implantación, es seguro que al cabo de muy poco tiempo aparecerán espontáneamente multitud de especies no incluidas en la mezcla sembrada. Esto es debido a la existencia de un banco de semillas en las capas superficiales de todos los suelos de nuestra zona.

Estas semillas se encuentran durmientes en la tierra, pero «despertarán» y germinarán en el momento en que preparemos el terreno para la siembra. Muchas de ellas son las «malas hierbas» que estropean las siembras de los céspedes clásicos.

ESPECIES BULBOSAS

La mayor parte de los bulbos del prado florido son de plantación otoñal, ya que florecen en invierno o primavera casi todos ellos. El otoño es la época más adecuada para introducirlos y , además,  es cuando podremos encontrarlos en los viveros y proveedores especializados.

Fotos por cortesía de Marián Parra de la Tienda Botánica del Jardín Botánico Atlántico de Gijón.

LISTA DE ESPECIES

Una lista no exhaustiva de plantas adaptadas a nuestro prado situado en Asturias es:

Clave: * nueva en el prado, a autóctona

HERBÁCEAS DE FLOR

Achillea millefolium sb. millefolium
Ajuga reptans
Bellis perennis
Cardamine pratensis (a*)
Centhaurea nigra
Galium verum
Hypochaeris radicata
Leontodon hispidus
Leucanthemum vulgare
Linum bienne
Lotus corniculatus
Lychnis flos cuculi (a*)
Mentha suaveolens
Plantago lanceolata
Plantago major
Primula veris (a*)
Prunella vulgaris
Ranunculus bulbosus
Rhinanthus minor (a*)
Stellaria gramineae
Taraxacum officinale
Trifolium pratense
Trifolium repens

BULBOSAS (*)

Allium triquetrum (a)
Androrchis mascula (a* )
Asphodelus albus (a)
Camassia leitchlinii caerulea
Crocus nudiflorus (a)
Crocus serotinus (a)
Crocus speciosus
Crocus vernus
Dactylorhiza elata (a)
Fritillaria meleagris
Hyacinthoides hispanica (a)
Hyacinthoides non stricta (a)
Iris*hollandica
Leucojum aestivum
Narcissus bulbocodium (a)
Narcissus minor (a)
Narcissus «Thalia»
Narcissus “Tête à tête”
Ophrys apifera (a)
Ornithogalum umbellatum
Scilla verna (a)
Serapias cordigera (a)
Serapias lingua (a)

GRAMÍNEAS

Agrostis capillaris Hoja fina, 70 cm., perenne estolonífera/rizomatosa
Alopecurus pratensis Hoja ancha, 110 cm. estolonífera/rizomatosa
Cynosorus cristatus Hoja fina, vivaz, 80 cm. cespitosa.
Dactylis glomerata Hoja fina, 120 cm. , perenne, cespitosa.
Holcus lanatus Hoja ancha, 100 cm. perenne
Lolium perenne Hoja fina, 80 cm. , perenne, cespitosa
Poa pratensis Hoja fina, 60 cm. perenne, estolonífera/rizomatosa

Próximamente iremos viendo las especies menos conocidas y más interesantes para nuestro prado.

Más entradas de esta serie:

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA 1

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA 2

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA 3

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA 4

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (4)

Cuarta entrega de El Prado Florido del Norte de España en la que vemos algunos aspectos del diseño de plantación a tener en cuenta.

DISEÑO DE PLANTACIÓN

El diseño de la plantación de bulbos y vivaces que vayamos a naturalizar en nuestro prado florido debería tener en cuenta lo siguiente:

PUNTO DE VISTA DEL OBSERVADOR

El observador del prado suele estar a media o larga distancia de las plantaciones, por lo que es necesario plantar gran número de ejemplares de cada especie para causar impacto visual. Esto es así incluso cuando paseamos por los caminos abiertos en el prado, ya que siempre hay zonas alejadas del observador. Además las plantaciones pueden ser vistas desde diferentes puntos, aunque haya algunos dominantes como puedan ser ventanas o terrazas.

Prado florido en abril con glicinia florecida.
Prado florido en abril con glicinia florecida

MASAS MONOCROMÁTICAS

Causan más impacto visual las masas de flores monocolor que las masas de colores mezclados y, además, son muy comunes en nuestros paisajes. Las poblaciones de flores silvestres en los prados de siega tienden a crecer agrupadas y, por tanto, a producir manchas monocromáticas en el momento de la floración. Suele darse que una misma zona va adquiriendo diferentes colores a lo largo de la temporada, según van pasando las distintas floraciones.

A continuación vemos unos cuantos ejemplos :

Si queremos conseguir ese efecto naturalista tendremos que introducir en nuestro prado los bulbos y las plantas de la misma especie o variedad agrupadas por zonas.

Aún así, tampoco es raro encontrarse en los prados silvestres con mezclas de flores de especies herbáceas y bulbosas, aunque suele haber una de ellas que domina visualmente por su mayor tamaño o por su color más llamativo.

Orquídeas manchadas y Escilas de primavera en un prado húmedo
Espigas de la orquídea Androrchis mascula junto a panículas azules de Scilla verna en un prado húmedo.
Tipos de flores en un prado del norte: espigas de orquídeas y margaritas
Las espigas moradas de la orquídea Dactylorhiza elata junto a capítulos de Leucanthemum vulgare y Centaurea nigra ( entre otras)

MASAS COINCIDENTES EN EL TIEMPO

En los prados norteños también pueden coexistir masas de flores de diferentes especies al mismo tiempo, en este caso cada especie tiende a ocupar la zona donde las condiciones microclimáticas ( luz, humedad del suelo, ..) le son más propicias o está mejor adaptada a las mismas.

Berros de prado en un prado húmedo
Las masas de Cardamine pratensis ocupan las zonas más húmedas del prado, como son las zanjas de drenaje que lo rodean.

MASAS EN EL MISMO SITIO

Un mismo espacio o habitat puede albergar varias capas de plantas bulbosas con períodos o momentos de floración sucesivos. Por ejemplo: el mismo metro cuadrado podría contener azafranes de otoño ( fl. oct-nov), azafranes de invierno ( fl. ene-feb) , narcisos ( fl. feb-mar) , tableros de damas ( fl. mar-abr), camassias ( fl. abr-may) y orquídeas altas (fl. may).

PLANTACIÓN EN MASAS DE BULBOS

El tipo de plantación que se usa en diseños naturalistas y que más se ajusta a todo lo dicho anteriormente, es la plantación en masas ( “drift planting” en inglés). Son grupos de una sola especie bulbosa, que tienen formas redondeadas (elíptica , ameba, ..)   y no siguen patrones geométricos de plantación (marco real, tresbolillo, etc..). La forma tradicional de distribuir los bulbos sobre el terreno del prado florido para conseguir esa distribución consiste en lanzarlos al aire y plantarlos donde caigan ¡ Con cuidado de no perderlos entre la hierba!

Plantador de bulbos que utilizamos en nuestro prado
Este plantador de bulbos profesional es perfecto para plantar o trasplantar masas de bulbos
( Plantador de la tienda online Mis Herramientas de jardín )

La densidad de plantación ( número de bulbos por metro cuadrado) está influida por:

  • Tamaño y altura de las inflorescencias .
  • Capacidad de multiplicación y colonización.
  • Efecto ornamental que se quiera crear.
  • Presupuesto o cantidad de bulbos disponibles.

Por ejemplo, si queremos conseguir un efecto más potente e inmediato, podríamos plantar desde unos 10 ó 15 bulbos por metro cuadrado en bulbos de plantas grandes como camassias, hasta más de 50 bulbos por metro cuadrado en bulbos de plantas pequeñas como los azafranes. Hay que tener en cuenta que si las plantas se naturalizan bien, comenzarán a multiplicarse en poco tiempo.

JUEGOS DE COLOR

Cuando nuestro prado florido acoja especies arbóreas, arbustivas o herbáceas con coloraciones llamativas en primavera como glicinias, weigelias, lunarias,… o en otoño como arces, liquidambar, , caquis, … Podremos aprovechar esa circunstancia para situar a su alrededor bulbos que produzcan juegos de color interesante.

Más entradas de esta serie:

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (1)

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (2)

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (3)

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (3)

Tercera parte de El Prado Florido en el Norte de España donde vemos los criterios funcionales en la selección de especies.

SELECCIÓN DE ESPECIES: CRITERIOS ORNAMENTALES

La selección de especies que vamos a introducir en nuestro prado con flores del norte creemos que también debería tener en cuenta los siguientes criterios :

MOMENTO Y DURACIÓN DE LA FLORACIÓN

Si queremos que nuestra pradera se mantenga en flor el máximo tiempo posible tendremos que incluir un número suficiente de especies. Estas las escogeremos de forma que su floración aparezca sucesivamente y que , a ser posible, se solape sin tiempos muertos.

BULBOSAS

En el diagrama inferior podemos ver la aplicación práctica de lo expuesto. Corresponde a las floraciones de las plantas bulbosas desde el otoño hasta la primavera en nuestro prado para un año medio. Hemos corregido el diagrama original y eliminado las especies que desaparecieron.

Floración escalonada de las plantas bulbosas en nuestro prado (1)

Como vemos, nos da una idea bastante aproximada del escalonamiento de floraciones que hemos creado y de los colores que van a aportar a la composición del prado del norte . Las fechas de inicio y final de la floración cambian cada temporada en función de las temperaturas invernales, del momento real del inicio de la primavera y de la insolación o calentamiento que recibe cada zona.

HERBÁCEAS DE FLOR

También nos conviene contar con los períodos de floración de las herbáceas de flor , ya sean existentes o de plantación nueva, para poder anticipar el juego de colores que se va a producir en cada momento del año en las zonas ocupadas por ellas.

Períodos aproximados de floración de las herbáceas de flor en nuestro prado (2)
( Fuente de datos: https://www.asturnatura.com/ )

TAMAÑO Y FORMA DE LAS FLORES

Flores de la orquídea Serapias cordigera en un prado del norte de Santander
Grupo de flores de la orquidea Serapias cordigera en un prado de Cabo Mayor (Santander)

Por lo general tienen un aspecto más natural las flores pequeñas o las inflorescencias como espigas, corimbos, capítulos,.. que las flores muy grandes obtenidas por selección e hibridación en vivero. Así, por ejemplo , son preferibles los bulbos botánicos (3) o de flores pequeñas a las variedades selectas para la naturalización en el prado .

ALTURA DEL TALLO FLORAL

Debido al régimen de siegas de nuestro prado, éste pasa por fases sucesivas de hierba baja, hierba media en crecimiento y hierba alta. También deberemos tener en cuenta estas alturas de la hierba a la hora de elegir las plantas, ya que idealmente la altura del tallo floral debería ser igual o mayor a la altura de la hierba  para que pudiéramos apreciar bien las flores desde lejos.

Espigas de orquídea en un prado del norte de España.
Espigas de Androrchis mascula en un talud de prado

Esto muchas veces ocurre de forma natural, así se puede comprobar en prados donde las plantas que aparecen tienen tallos florales cada vez más altos según avanza la temporada de crecimiento de la hierba.

Es el caso de dos orquídeas terrestres autóctonas que comparten el mismo hábitat de prados húmedos: el satirión manchado (Androrchis mascula) y la Dactylorhiza elata. La primera florece en abril y llega alcanzar los 60 cm. de altura, mientras que la segunda florece un mes más tarde, cuando la hierba empieza a estar muy alta, y su tallo floral casi puede doblar en altura a la primera. Similarmente, el berro de prado (Cardamine pratensis) , otra herbácea vivaz autóctona propia de zonas húmedas que florece entre abril y mayo, también llega a 60 cm. de altura.

El Berro de prado es común en los prados húmedos del norte
Inflorescencias de Cardamine pratensis en un prado húmedo
 (1) y ( 2) Los colores de las barras indican el color aproximado de las flores. 
(2) Las zonas sombreadas de las barras indican los "picos" de floración de aquellas herbáceas reflorecientes.
(3) Los casas comerciales de plantas bulbosas llaman "bulbos botánicos" a los ejemplares de especies silvestres que no han sido objeto de selección o mejora varietal. Por ejemplo los narcisos silvestres Narcissus bulbocodium o Narcissus triandrus son "botánicos", mientras que los Narcisos "Thalia" o "Carlton" son variedades seleccionadas.

Más de esta serie:

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (1)

EL PRADO FLORIDO EN EL NORTE DE ESPAÑA (2)

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA (2)

Segunda entrega de El Prado Florido en el Norte de España donde vemos la implantación y los criterios funcionales de selección de especies.

Prado del norte comenzando a espigar con flores de centaurea
Prado comenzando a espigar con flores moradas de Centaurea

TÉCNICAS DE IMPLANTACIÓN

El prado florido del norte puede ser creado de dos maneras distintas. Esto dependerá de que el terreno albergue una superficie de hierba establecida o que sea de nueva implantación.

Si partimos de una superficie de hierba establecida, es decir: un césped más o menos cuidado (como fue nuestro caso), ya tenemos hecha una parte del trabajo, pero es probable que algunas gramíneas no sean las más adecuadas por su altura o el tamaño de su hoja. Además, seguramente falten por introducir las especies de flor – tanto bulbosas como herbáceas – necesarias para aumentar la diversidad, la duración y el interés de las floraciones.

Si el prado florido es de nueva creación lo sembraremos de forma similar al césped, con la única diferencia de que la mezcla de semillas se compondrá de gramíneas, anuales y vivaces de flor. Actualmente existen en el mercado mezclas comerciales adaptadas a cada clima, aunque también se pueden crear ex profeso tras analizar las especies más idóneas para el lugar o aquellas existentes en los prados de los alrededores.

SELECCIÓN DE ESPECIES: CRITERIOS FUNCIONALES

Esta selección de especies se basa en lo observado realmente sobre el terreno y sirve tanto para la introducción de especies en el prado, como para la creación de un prado florido completamente nuevo.

La selección de especies debe tener en cuenta, ante todo, criterios funcionales como son su adaptación al clima, al suelo, a la competencia de las gramíneas y, muy importante, al régimen de siegas del prado. Si las plantas que introduzcamos no cumplen esas condiciones no van a poder prosperar y florecer adecuadamente.

ADAPTACIÓN AL CLIMA Y SUELO

También tendremos que tener en cuenta las características microclimáticas y de suelo del lugar. Es fácil encontrarnos en un mismo prado en el norte con zonas más soleadas, más húmedas o con un terreno más permeable que el resto. Lo que nos puede permitir incluir más diversidad de plantas en función de su adaptación.

Nosotros en ningún momento consideramos la posibilidad de añadir enmiendas al terreno por su coste y falta de eficacia a largo plazo. Es mucho más barato y sostenible adaptarse a las condiciones naturales del suelo.

CLIMA

La adaptación al clima nos obliga  a utilizar plantas provenientes de climas similares al de la cornisa cantábrica o presentes en zonas húmedas de entornos más secos.  Así , por ejemplo, gran parte de las especies de azafrán ( género Crocus) que se utilizan en jardinería (*) provienen  del entorno mediterráneo, forman parte de formaciones vegetales que necesitan mucha menos agua que aquellas dominadas por gramíneas y , por tanto, están bien adaptadas para su uso en rocallas, jardines alpinos, etc.. pero no tanto en el prado. 

Nosotros llegamos a la conclusión de que podremos utilizar muy pocas especies provenientes de esas regiones secas en nuestro prado. Lo que no quiere decir que esas mismas especies no vayan bien en otras zonas del mismo jardín. Por ejemplo, el Crocus tommasinianus no ha perdurado entre nuestra hierba, mientras que ha crecido y se ha multiplicado bien bajo árboles y arbustos de hoja caduca que son entornos más secos y similares a su  hábitat original.

SUELO

Como todos sabemos, los terrenos más sueltos o en pendiente retienen menos la humedad que los suelos fuertes, llanos o en vaguadas por lo que podremos variar la composición de nuestro prado florido en función de esas circunstancias.

Deberemos conocer pues las características físicas de nuestro terreno como son su textura y su permeabilidad. Existen pruebas muy sencillas que puede realizar cualquiera para hacerse una idea bastante acertada de ellas . También hay que tener en cuenta que, si la parcela es grande, esas características pueden variar mucho dentro de la misma

Por supuesto, si nuestro suelo tiene un pH muy alto o muy bajo tendremos que seleccionar cuidadosamente las especies. En nuestro caso, como el suelo de nuestro prado tiene un pH ligeramente ácido, este no ha sido un factor limitante.

Prado del norte en Mayo
Las gramíneas dominan los prados del Norte.

ADAPTACIÓN A LA COMPETENCIA DE LAS GRAMÍNEAS

Las gramíneas presentes en los prados del norte son, en su mayoría, plantas perennes estoloníferas o rizomatosas muy invasoras que tienen una gran capacidad de recubrimiento del terreno. Además, muchas de estas especies emiten sustancias alelopáticas, es decir: liberan sustancias que inhiben la germinación de las semillas o el desarrollo de otras plantas. Sólo las especies resistentes a las gramíneas serán capaces de sobrevivir y multiplicarse en nuestro prado. 

Por ejemplo, en el caso de los azafranes del punto anterior, la presencia de las poáceas en su zona original es escasa y poco dominante, por lo que esas  y otras plantas de su entorno, son poco capaces de aguantar o adaptarse a la tremenda competencia del pasto cantábrico.

Sin embargo, las gramíneas son apreciadas porque, además de formar el tapiz permanente y asegurarnos verdor durante el año, tienen otras características que les otorgan gran valor ornamental: Se mueven con el viento cuando están altas, sus espigas captan muy bien los diferentes matices de la luz y hasta son capaces de condensar la niebla. Sin embargo, estas características están limitadas porque como el espigado se da al final de la primavera,  la abundancia de lluvias tumba las plantas y puede complicar algo la siega del prado.

Por tanto, las especies de herbáceas y bulbosas cuya introducción es más segura son las plantas autóctonas presentes en los prados de los alrededores o aquellas que conviven en sus habitats originales con otras gramíneas.

(*) Muchas de las bulbosas que citaremos, al ser poco conocidas y no cultivarse generalmente en nuestros jardines, son difíciles de encontrar en los viveros o en los garden center, por lo que es necesario comprarlas en tiendas especializadas como la Tienda Botánica del Jardín Botánico Atlántico de Gijón, proveedores extranjeros ( Eurobulb, Raziel, etc..) o acudir a las listas de intercambio y multiplicarlas.

Continúa en la siguiente página

EL PRADO FLORIDO DEL NORTE DE ESPAÑA(1)

Primera entrega de El Prado Florido en el Norte de España donde vemos lo que es un prado florido y las ventajas que tiene sobre el césped.

prado florido en abril
Abril: prado florido con orquídeas, botones de oro, camassias y tréboles

Who would not rather see the waving grass with countless flowers than a close shaven surface without a blossom?

William Robinson, The wild garden ( London, 1883)

INTRODUCCIÓN

Una de las imágenes más evocadoras de la vida en el campo quizás sea la del prado con flores o prado florido. Esta aparece en la literatura, en la pintura, en el cine, en la publicidad , en la televisión . ¿Quién no recuerda a Heidi corriendo por los prados alpinos de su abuelo? ¿ o La Casa de la Pradera? o ¿ Quién no ha soñado con tumbarse en un campo de flores en primavera?.

Quizás sea por eso que los prados con flores ornamentales se cultivan desde hace mucho tiempo en países de gran tradición jardinera. Llevan años siendo parte integrante de parques y jardines de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania y otras naciones de jardinería avanzada.

Los prados floridos ocupan lugares de honor en los parques y son proyectados por grandes diseñadores de jardines. A estas alturas, ya se han desarrollado multitud de técnicas, variantes y estilos. Pero, como quien dice, acaban de llegar a España y poco a poco van introduciéndose en la jardinería pública y privada de la mano de unos pocos atrevidos. Diseñadores y jardineros que desafían con sus prados de flores la aridez de gran parte de la península ibérica.

Sin embargo, aquí en el Norte, tenemos la suerte de que el prado florido es un tipo de jardinería que encaja perfectamente en climas húmedos como el de la  Cornisa Cantábrica. Como cualquier diseño naturalista está inspirado en paisajes más o menos silvestres. En nuestra zona, podríamos considerar que traslada al jardín – mejorándolos – esos prados de siega y diente tradicionales destinados a la cría del ganado.

Prado florido con azafranes de otoño
Octubre: Azafranes de otoño en el césped del antiguo Jardín de la Isla
(Jardín Botánico Atlántico de Gijón)

Desde luego no rivalizan en color o espectacularidad con las praderas de flores anuales y vivaces de Inglaterra, pero se integran mejor en nuestros paisajes y , también, en nuestros recuerdos.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR UN PRADO FLORIDO?

Un prado florido, desde un punto de vista técnico, consiste en una matriz de vegetación permanente, mezcla de especies de gramíneas y de plantas herbáceas de flor – tanto autóctonas como introducidas – ,  que puede incorporar una o varias capas de especies bulbosas naturalizadas. Se distingue así  de los prados de flores anuales o mezclas de anuales o vivaces, que desde hace poco  se comercializan en España,  en que estos últimos no suelen llevar gramíneas en su composición.

Además podemos incorporar cualquier otro elemento del diseño vegetal del jardín, como son árboles ornamentales, frutales, arbustos, etc.. De forma que el prado florido se convierte en la capa que tapiza el terreno de nuestra composición.

Dado que despierta un merecido interés esta forma de jardinería, voy a contar a lo largo de estas entradas lo que hemos aprendido experimentando en nuestro prado florido situado en Oviedo.

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